Piedra caliza dolomítica cristalizada de fondo amarillo intenso con vetas rojizas y nacaradas y eventuales restos fósiles que le confieren una particular originalidad y belleza. Bastante más dura y resistente que las calizas habituales, es especialmente apta para pavimentación exterior o para fachadas de edificios, aportando un derroche de luminosidad que evoca el clima mediterráneo y confiere optimismo, alegría y jovialidad a cualquier ambiente. Su versatilidad hace que combine bien con cualquier otro color de material, destacando así también en decoración interior.
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